¿Es nuestro Plan Estratégico realmente Estratégico?

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Se dice que el Plan Estratégico de una Organización es uno de sus mayores recursos intelectuales. El mismo resumen los análisis, diagnósticos y acciones que permitirán alcanzar los objetivos y metas, así como el uso óptimo de los recursos disponibles.
 
En la práctica, no todas las organizaciones disponen de un documento o expediente conteniendo lo que se podría denominar un Plan Estratégico. Por el contrario, es común encontrar que el “Plan” en realidad es una suerte de ideas o principios preestablecidas del Equipo Gerencial, el mismo que repite patrones ya conocidos y extrapolados a futuro. Siendo así, dichos “Planes Estratégicos”, no tienen nada de Estratégicos.

¿Qué debe tener, o cómo debe estar constituido un Plan Estratégico para ser una herramienta que aporte valor para la Organización?

Para empezar, se debe entender que la construcción de un Plan Estratégico se debe centrar en las decisiones u opciones estratégicas que el Equipo Gerencial debe tomar. Estas no son otra cosa que definir: ¿qué cosas hacer? y ¿qué cosas no hacer? Esto constituye la premisa básica para las futuras estrategias de diferenciación, expansión, inversión, desinversión, horizonte de planificación, etc.

Además, la elaboración del Plan forma parte de un proceso estructurado y colaborativo en donde el Equipo Gerencial prioriza el análisis y uso de herramientas metodológicas para garantizar (en la medida de lo posible) el consenso en sus diferentes miembros.

Otros elementos de Plan Estratégico lo conforman la definición de la Estrategia Filosófica, en donde se deben definir la terna Misión – Visión – Valores (MMV). Estos componentes constituyen la guía motriz que orienta el camino a seguir por la Organización o su razón de ser (Misión). Así mismo define los principios rectores que moldean su conducta empresarial (Valores) y finalmente la gran meta de largo plazo (Visión). 

Complementar la declaración filosófica con el Análisis del Entorno se vuelve un aspecto esencial en el Plan Estratégico. Para ello se abordan herramientas como el Análisis FODA, las 5 fuerzas de Porter, Análisis de Competidores, Requerimientos de Grupos de Interés, etc. Basada en ellas, se busca obtener una radiografía del entorno de negocios, tanto a lo interior como a lo exterior, para identificar las prioridades estratégicas que se deberán atender.

El análisis del Entorno exigirá frecuentemente trabajar con el rediseño del Modelo de Negocios, el cual permita no sólo identificar nuevos mercados, segmentos, necesidades (Océanos azules), etc., sino principalmente decidir cómo atender los mismos de tal forma que se produzca una propuesta diferenciada y altamente valiosa para los Segmentos Target.

La elaboración del Plan Estratégico ayuda a definir el Posicionamiento de las diferentes unidades o líneas de negocios, estableciendo en cada una de ellas, cuál es su mercado objetivo, así como los factores diferenciadores que permitirá ganar en dichos segmentos. Un marco conceptual clave en esta etapa la constituye la propuesta resumida en el libro Play to Win, la cual se describe en las siguientes fases:

El Plan Estratégico contara con una seria de definiciones productos de los diferentes análisis realizados. Su variado contenido se tornará complejo de administrar, por lo cual es necesario el uso de mecanismo que permita su adecuada integración y utilización en la evaluación y toma de decisiones de los Directivos y Gerentes.

Para este fin, las Organizaciones pueden adoptar el Balanced Scorecard como una herramienta que permite traducir el Plan Estratégico en: Perspectivas, Objetivos, Indicadores, Metas e Iniciativas adecuadamente alineadas a la filosofía empresarial (Misión – Visión – Valores), y con la capacidad de facilitar el proceso de evaluación, medición del Performance, ajuste y toma de decisiones.

Tal como se describe, un verdadero Plan Estratégico es un documento de Navegación para los Directivos y Gerentes, ya que permite entender el entorno de negocios, así como expresar las grandes decisiones de la Organización, y traducir las mismas en componentes administrables y alineados al logro de los objetivos.

En este sentido, la construcción del Plan Estratégico se torna una tarea fundamental para el Equipo Gerencial, en donde debe primar el consenso para garantizar la apropiación del producto obtenido.

Adicionalmente, el Plan Estratégico debe llevarse a la practica en el día a día, por medio del proceso de Ejecución y Control de Gestión, los cuales forman parte de las responsabilidades de los lideres en todo nivel de la Organización.

Es gracias al Plan Estratégico, así como a su oportuna Ejecución, Seguimiento y Ajuste, que las Organizaciones estarán en capacidad de mejorar sustancialmente sus resultados, ampliar sus mercados y rentabilizar sus operaciones de forma sostenible en el tiempo. 

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